Experiencias Significativas

Achicar

Autor: Artista/Docente Obra Histórico-Cultural

OBRA HISTÓRICO-CULTURAL

Se plantea el trabajo a partir de tres momentos: pasado, presente y futuro. La metodología implementada se basa en el juego, pues esto permite la interacción entre unos y otros. Es muy importante para la Obra Histórico-Cultural la utilización de elementos naturales en el desarrollo de las propuestas, ya que esto ayuda en la sensibilización de los niños frente a los entornos naturales.

ACHICAR

– Empequeñecer- Ponerse a nivel del otro- Espacios negados-

Ya no quiero más la mesa rectangular, rígida y con aristas que pinté alguna vez tratando de que se acercara un poco más a los niños, a sus mundos llenos de colores, que fuera atractiva para ellos y que avivara el espacio imponentemente monocromático. Aunque la mesa está llena de historias que se fueron tejiendo con cabuyas, amasando con arcilla y cocinando entre semillas, ya no la quiero, su forma nunca me gustó, las líneas que marca de alguna manera sutil y casi imperceptible denotan poder.

Prefiero las formas más simples, naturales y fluidas que desprevenidamente recorren la naturaleza. Es por eso que he decidido no quererla más en mi espacio, que sus fronteras rectas y artificiales sean reemplazadas por líneas más amigables al tacto para no correr el riesgo de lastimarme o que los niños en sus correteos se lesionen con sus vértices. La nueva mesa tendrá la apariencia del agua, serán círculos los que desde el suelo se levanten un poco, tan sólo lo necesario, para continuar abrigando historias en una superficie redonda y, aunque plana, llena de texturas que permitirán despertar la sensibilidad de quienes se reúnan en torno a ella, para acariciar relatos ficcionados o reales de los que tan sólo es posible abrazar en la imaginación de los niños.

JN-Construimos la mesa (1)

La mesa redonda ha sido, en esta oportunidad, la excusa para continuar en el camino de redireccionar mi mirada hacia el espacio incierto que resulta ser el mundo de los niños. Reconozco que cambiar la mesa parte de mi interés por tratar de desubicarme de mi lugar de adulto y de instalarme en el lugar de los niños, en otras palabras, de continuar empequeñeciéndome para escuchar voces más bajas y cercanas a la tierra.

 

La construcción de la mesa ha servido para continuar empequeñeciendo el espacio poco a poco y de manera sutil hasta convertirlo en otro que se recorre y experimenta bajo otras lógicas, pues son las lógicas de los niños que nos desinstalan de la comodidad o incomodidad de adultos,  así también análogamente existe la posibilidad de empequeñecer la vida. Sin embargo, no se trata de un acto reduccionista que disminuya las posibilidades actuales de  quien se arroje a intentarlo, pues en ese achicar la vida, lo que aparece, contradictoriamente, es la posibilidad de crecimiento. Así pues, se encoge el espacio pero se expande el mundo en la medida que se logra percibir a través de  la pequeñez de los gestos y las acciones, la grandeza interior del otro.

JN-Construimos la mesa

En medio del proceso de construcción, en el que participaron los niños, todo era confuso, pues los trozos de madera circulares no tenían la apariencia de poder transformarse en mesa y mucho menos en asientos. Preguntar una y otra vez por la mesa con el afán de encontrarla terminada, fue una constante, quizá lo menos importante era poder utilizarla, o no, pues lo que resultaba inquietante era ver esas tablas circulares convertirse en mesa.

Al fin llegó mi recompensa: surgieron risas espontáneas al ver el producto que brotó de sus manos que se movieron sin una dirección fija para lograr ensamblarla. La cara de entusiasmo de Yoselin al ver la mesa terminada tan sólo la puedo comparar con la emoción de encontrar algo perdido, tal como lo estuvo la mesa, perdida en su imaginación por largas semanas, hasta que al fin apareció.

JN-Construimos la mesa (3)

Lo que me ha dejado la experiencia con la mesa hasta el momento es sentir que el mundo es tan pequeño que cuando ayudo a otro me ayudo a mí mismo, es decir, el mundo que percibimos objetivamente, se achica, se reduce a mi mundo subjetivo de experiencias particulares que se conectan con las del otro, tejiendo redes y enlazando subjetividades.

Se diluye entonces  la figura del adulto, al igual que la del niño, y aparece de esta manera el encuentro intersubjetivo entre dos mundos, configurando uno nuevo, una especie de burbuja que contiene al uno, al otro y lo que está en medio de ambos, posibilitando de este modo sentirse grande siendo chico y viceversa.

Hoy la mesa fue barco que acogió a cuatro extraños tripulantes: Lluvia, viento, nube y fuego, esos fueron los nombres que les dieron los niños y que entre risas relataron sus hazañas. Mañana, quién sabe qué historias se sucederán, no lo sé, quizás un pequeño colibrí entre, juegue con los niños, comparta sus historias, se detenga un rato en la mesa y sin dejar de agitar sus alas luego continúe su viaje.

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