Experiencias Significativas

¿Acaso hace falta material para jugar?…

Autor: Harold Díaz, Artista/Docente Obra de Ajedrez y Juegos Estratégicos

OBRA AJEDREZ Y JUEGOS ESTRATÉGICOS

La obra de ajedrez intenta responder a la pregunta: ¿Cómo se relacionan los niños con el juego, o con un juego?  Mirado desde tres aspectos: la convivencia, el trabajo en equipo y la toma de decisiones.

En este espacio se hace uso del ajedrez como una herramienta por sus múltiples virtudes: el pensar antes de actuar, la estrategia, la sana competencia, la memoria espacial, los elementos lógico matemático y la cultura. La obra también presta atención a los juegos de casa como el dominó, parqués, cartas; y todos aquellos juegos que comparten con amigos y familiares, que en la vida cotidiana del niño son referentes de su comportamiento.

¿ACASO HACE FALTA MATERIAL PARA JUGAR?…

Los niños rebasan el termino jugar, en su inocencia infantil el juego escapa del capitalismo. Los  términos vender, comprar y trabajar no está en sus bolsillos. El movimiento permite acercarse a otros y a la vez abrir lazos de amistad. El juego es una interacción con los otros, es movimiento. La rigidez sólo hace parte del plano de los adultos.

Los niños y las niñas llevan en su ser el aliento que la vida a los juegos, son la luz. Son llamas encendidas ante nuestra oscuridad. La alegría está presente incluso en sus hormonas -que hablan de los niños y las niñas con grandes contenidos de dopamina-. Un cuerpecito que nace para jugar.

Jugar, compartir con otros, moverse; esto es vida. Sólo los niños pueden abrir incluso nuestras puertas hacia el juego. Los adultos olvidamos jugar y creemos que, por encontrar definiciones o estudios sobre juego, lo dominamos. El juego no es un saber teórico, es un saber sensible. ¿De qué le sirve al antropólogo conocer los juegos africanos como el máncala, sino siente lo qué implica recoger semillas y almacenarlas?…

La ciudad de hierro, con sus maquinas brinda a los niños y las niñas experiencias frente al movimiento, la altura y la velocidad. ¿Cuántos adultos ya no suben en estos juegos porque se sienten mareados o le temen? Pareciera que los años no sólo brindan rigidez a nuestros músculos, sino que afecta también nuestras emociones y decidimos viajar en lo seguro. Los niños y las niñas temen, pero se arriesgan a vivir la experiencia, los adultos racionalizan lo que sentirán y el miedo abre un hueco en las emociones. Con esto quiero indicar que jugar para el niño y la niña es aventurarse a lo desconocido.

Girar, saltar, correr, reírse, gritar; son verbos que vibran en cada uno de nuestros niños y niñas.

Con los párrafos anteriores indicamos que jugar implica movimiento, y el movimiento es aliento de vida. Entonces por qué seguimos contando cuentos a los niños  sin movernos, con una tonalidad de voz sin cambios, sin reírnos, y a veces sin disfrutar lo que les leemos. Por qué seguimos en los salones de clase llenando un tablero con palabras y símbolos que nuestros niños medio leen, regañando además los que no están quietos; por qué seguimos fortaleciendo una pedagogía con informes que hablan sobre el comportamiento, llenando matrices cuantitativas, alejados cada vez de ese movimiento que no podemos poner en palabras. Como adultos le restamos vida al juego, asesinamos el poco aliento que le brinda los niños  y las niñas al jugar.

Como adultos somos los verdugos de los juegos. Encarcelamos al juego en la didáctica. Azotamos el juego cuando no cumple nuestras expectativas y genera desorden. Encerramos y controlamos al juego, es prisionero de nuestra racionalidad, oscura, astuta y con ansias de poder.

Es importante el vacío en los juegos, como lo es el vacío en las casas. No son las ventanas y las puertas las que dan sentido al espacio, es lo vacío lo que genera lo habitable. Los juegos cada día están más racionalizados para los niños, con objetivos claros y gustos claros. Limitamos la imaginación de los niños y las niñas, al no permitirles experimentar el vacío. Una caja para un niño  o niña puede significar la nave espacial que usara como astronauta, es el vacío de la caja lo que brinda esa sensación de nave espacial; pero preferimos entregarles a los niños y las niñas un cohete con lucecitas con una pista donde pueda aterrizar. Y cuando el cohete aterrice 30 veces qué pasara. Creemos que al llenar de detalles los juegos permitimos que los niños los disfruten más, pero nos equivocamos, el disfrute está en lo que la imaginación puede llenar. Kant no estaba tan alejado de este principio al decir que el juicio de gusto, implica un juego entre imaginación y entendimiento, y es en este libre juego de imaginación y entendimiento  lo que permite que un objeto sea bello.

Hace algunos meses llegue a pensar que el juego para el niño era similar al trabajo para el adulto, apoyándome en algunas observaciones de Makarenko. Pero estaba equivocado, el juego en los niños y las niñas no se parece al trabajo de los adultos, partiendo que el trabajo de los adultos en la mayoría de los casos no es agradable y parte de la responsabilidad. Mientras en los niños el juego, aunque pueda tener una lógica de cómo jugar, siempre esta acompañado por el placer de jugar.

SI-ajedrez gigante 6

ABRAZOS, COMUNIDAD Y FELICIDAD

La plasticidad neuronal permite que el niño aprenda incluso antes de nacer. El cerebro escucha antes de nacer  la voz de la mamá y al nacer, en los primeros seis meses, reconocer el rostro de la madre. Pero  el cerebro pasa por periodos críticos. Para ayudar entender esto, observemos a los gatos. Cuando un gato nace tiene siete días para desarrollar su capacidad visual (que está muy ligada al olfato), pero si en estos siete días cubrimos los ojos a un gato quedará ciego para toda su vida.

En el desarrollo del niño  el abrazo es muy importante –podría decirse que el abrazo ingresa en el proceso de un periodo crítico-, si no abrazamos a los niños no aprenderán a liberar oxitocina. Cuando abrazamos a los niños estamos enseñando a sus cerebros a liberar oxitocina para el transcurso de su vida. La oxitocina es una de las hormonas relacionadas con el amor. Los seres humanos vivimos en comunidades para sentirnos protegidos,  el abrazo hace parte de estos aprendizajes, pues entre más cercanos y protegidos nos sentimos con la comunidad  más oxitocina liberaremos.

Recordemos: cuando estamos tristes, o nos sentimos estresados  un abrazo de un ser querido puede generarnos alivio, y así tranquilizarnos.

En los procesos de socialización el “NO”  frente a las acciones  ayudan a regular las acciones de los niños, a la vez  que ayuda en su plasticidad neuronal. Los niños en sus primeros años aprenden jugando y la sociedad les brinda estos espacios, pero cuando ingresa a la primaria las reglas cambian. Un nuevo “NO” aparece, pero este “NO”  permitirá al niño aprender a regular sus acciones,  cambio que  hace parte de su diversidad de experiencias.  Los niños viven en una sociedad y es importante que desarrollen la capacidad de responder a las demandas de su mundo –que no es sólo suyo-,  pues existen otras personas que como él tienen necesidades, tan importantes como las suyas.

Para el Dr. Calixto este “NO”, no les hará menos felices. Los niños son felices golpeando una lata o corriendo, sonríen casi todo el tiempo; la dopamina está presente en grandes cantidades  en su cuerpo. Aunque lo que haga feliz a un niño ahora  no quiere decir que lo hará después. La felicidad es algo que perdemos con los años. En palabras del Dr. Calixto:

“Pagamos mucho por nuestra madurez…Filtrando más [Con nuestra corteza prefrontal izquierda]  en la vida, generando y pidiendo más al mundo por hechos satisfactorios. Tenemos todo para ser felices, tenemos  neuronas que generan tanta dopamina que nos ponen tan felices y tan contentos. Sin embargo entre más felices y contentos estamos más idiotas y estúpidos nos volvemos. No hay felices inteligentes. Entre más feliz eres, menos objetivo te conviertes. Ser felices nos hace poco analíticos, poco objetivos, nos hace creer mentiras.

Un niño es feliz casi siempre. El niño es tan feliz que lo puedes controlar con una palabra, con una mentira, con una caricia, con un beso”. (BV Vasconcelos: 2016, abril 12).

El cerebro de los niños es rico en plasticidad neuronal, pero necesita de  diferentes experiencias que   permitan  a los niños vivir en un mundo  que pueden tocar, aprender y convivir.

Como pedagogos y el conocimiento de la neurología en el desarrollo infantil  podemos tener fundamentos sobre el “QUÉ NO HACER”  y “EL QUÉ REFORZAR”.

Por ejemplo, si sabemos que los abrazos ayudan en los niños a que sus cerebros generen oxitocina y a la vez que este abrazo ayuda en los procesos de socialización en comunidades, ¿Por qué hemos de negarnos a abrazarlos?

Si conocemos que los niños tienen gran cantidad de dopamina, que los hace felices, pero a la vez vulnerables  a nuestras palabras –las cuales creerán en su totalidad-, ¿Por qué transformar la palabra adulta en un juego retorico y rígido, en vez de llevar la palabra a un mundo mágico donde el niño se sumerja con su fantasía?, además por el poder de nuestra palabra adulta saber cuándo decir “NO”. Qué derecho tenemos los adultos de decirle a un niño que la pintura de un árbol  es de color café  el tronco y  verdes sus raíces, si el niño ve un árbol de otoño, donde las sombras y la luz generan naranjas y marrones en las hojas.

PS-visión espacial

“AMBIENTES ECOLÓGICOS”, MÁS ALLÁ DE CASA…

NO A LAS ETIQUETAS

No me interesa seguir dando marcas a los niños, limitándoles a categorías realizadas de la observación –científica-. Aunque no niego que este tipo de explicaciones tengan trabajos excelentes de muchos años de investigación y ayuden a comprender el crecimiento del ser humano, aun así no puedo olvidar que tan sólo es una más de las formas que se puede tomar datos de una infancia, que sigue siendo silenciada por el adulto –la ciencia, la política, la economía- que sabe.

Ya han pasado más de cuatro siglos, y aun se sigue dejando de lado al ser niño como niño, persiguiendo diferentes intereses tanto políticos como económicos. La infancia ahora es un negocio -¿Desde qué época no lo ha sido?-, juguetes para niños, programa de televisión exclusivo para niños; noticias amarillistas mostrando imágenes de algunos niños muertos por bombas, justificando luego el ataque con misiles por tal atrocidad, por un país que sólo anhela tener poder; un país atacando a otro, por algunos niños muertos; pero jamás interesado realmente en los miles de niños que mueren por hambre en África y otras partes del mundo.

La sociedad actual hace uso de la imagen de infancia para sensibilizar y vender. La iglesia católica en la edad media castigaba y perseguía aquellos que pensaron diferente, luego ante el renacimiento y el descubrimiento de un ser humano que podía enfocarse en sí mismo -expresado en el arte y la ciencia-, decidió acoger a los niños y la familia como el centro, construyendo después escuelas, aun gobernadas por una ideología.

SISTEMAS AMBIENTALES (AMBIENTE ECOLÓGICO) DE BRONFENBRENNER

Para Bronfenbrenner  es importante estudiar los ambientes reales en los que viven los niños. Cada uno de estos ambientes afecta a los niños de diferentes formas. El entorno y la forma cómo el niño interpreta, asume y actúa en sus entornos son aspectos importantes en su vida social y cognitiva. En Bronfenbrenner  el concepto de desarrollo será un proceso del niño –y de los seres humanos- con las interacciones que tenga de sus entornos que le rodean o hace parte.

Bronfenbrenner  llama a estos entornos  “ambientes ecológicos” y los divide en cuatro: Microsistema, Mesosistema, Exosistema y Macrosistema. Retomaré a José Juan Amar Amar para definir estos Ambientes ecológicos:

“Microsistema: comprende las interacciones inmediatas del niño con su ambiente. Este es un sistema de dos o diádico, como por ejemplo: el niño con sus padres; el niño con la persona que lo cuida.

Mesosistema: comprende todas las relaciones existentes entre los varios ambientes en los que se mueve el niño. [Por ejemplo, parientes, vecinos, comunidad inmediata: el lugar de trabajo del padre, la clase a la que asiste un hermano mayor, las amigas de la mamá o del padre].

Exosistema: en este sistema tienen cabida todas las relaciones e interacciones  que no influyen directamente el niño, pero que al ejercer una influencia en las personas que lo cuidan, indirectamente  influyen también en él, como por ejemplo: las condiciones de trabajo de sus padres, las perspectivas de formación continua de sus profesores, (…) otras como las organizaciones gubernamentales, los servicios sociales, los medios de comunicación, etc.

Macrosistema: comprende los aspectos más globales de una sociedad y cultura: la creencias, los valores, las políticas generales, las estructuras económicas globales, etc., y además el sistema que actúa como vehículo de los demás sistemas y les da continuidad”.

En Bronfenbrenner podemos observar niños conservando sus diferencias, y cada uno de ellos interactuando con diferentes ambientes ecológicos. Incluso dos niños vecinos en el mismo barrio, no tendrán los mismos entornos. Los padres de ambos niños tendrán trabajos diferentes, amigos diferentes, abuelos que viven en otros lugares, creencias diferentes, etc. Y cada uno de estos aspectos influenciará de diferentes formas el “desarrollo” afectivo y cognitivo de cada uno de los niños.  Y si lo anterior sucede con sólo dos niños, ¿Qué pasa si comparamos dos niños en diferentes países unos que vivan en Japón y otros en Colombia?, la comparación tendrá tantas variables que escapará a una observación plana como la estadística o métrica.

SJ-Construcciones y derrumbes -Cultura infantil-

 CONCLUSIONES

Respondiendo a la pregunta: ¿ACASO HACE FALTA MATERIAL PARA JUGAR?… He buscado las respuestas en la Neuropedagogía y en Bronfenbrenner, desde estos lugares conceptuales podemos rescatar que los niños tienen grandes posibilidades de ser felices, incluso desde el plano biológico. A la vez los contextos en los cuales viven los niños y las niñas afectan su Ser, sin desconocer que los materiales de juego también harán parte de estos contextos. El juego hace parte del plano biológico del niño y la niña, también hace parte de su contexto o “ambientes ecológicos”.

Los materiales  quizás sean más necesarios para unos niños y niñas, según sus “ambientes ecológicos”, y aunque las observaciones del Dr. Eduardo Calixto, sobre la dopamina en los niños y las niñas,  si los contextos que viven los niños y las niñas no son óptimos y tienen debilidades, dudo mucho que la dopamina pueda mantenerse en un contexto deprimente  o realidad social precaria en algunos niños y niñas.

 

 FUENTES:
_AMAR AMAR, José Juan. Políticas sociales y modelos de atención integral a la infancia. EDICIONES UNINORTE. Bogotá. 2001. Pág 117-118
_BV Vasconcelos.  2016, abril 12. El cerebro de los niños, con Dr. Eduardo Calixto y Dr. Rolando Rivera. Transmitido en vivo el 12 abr. 2016: “El cerebro de los niños”  el martes 12 de abril de 2016 en el ciclo “Café con ciencia”, a cargo del Dr. Eduardo Calixto (actualmente jefe de neurobiología en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón).  https://www.youtube.com/watch?v=EBPNNBuKbjc
_ CONTEXTOS EDUCATIVOS Revista de Educación. (2012) CONSIDERACIONES EDUCATIVAS DE LA PERSPECTIVA ECOLÓGICA DE URIE BRONFENBRENNER. UNIVERSIDAD DE LA RIOJA. Recuperado de: https://publicaciones.unirioja.es/ojs/index.php/contextos/article/view/656/619
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